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Mi nuevo mundo: Documental Comunitario Colegio Chillán Viejo Colegios Covid-19

La producción audiovisual realizada por el Liceo Tomás Lago ayudó a conectar a una comunidad estudiantil y adulta separada por la cuarentena y los problemas que ésta les trajo.

Carolina Morales trabaja hace dos años como Encargada de Convivencia Escolar, desempeñándose en el Liceo Tomás Lago, en la localidad de Chillán Viejo. Según cuenta, cada vez que habla de su liceo, habla de una familia. Para ella, su comunidad se destaca por su solidaridad y compañerismo. Lógicamente, en sus planes nunca estuvo que tuvieran que adaptarse a la llegada de una pandemia mundial. Menos aún estuvo la idea de capturar sus experiencias en video.

Adaptarse como establecimiento al contexto del coronavirus fue, en palabras de Carolina, “bastante complejo e incierto, pensando en que nunca nos habíamos enfrentado a algo así. Estuvimos viendo cómo llegar a los estudiantes para sus procesos de aprendizajes. Pero resulta que los aprendizajes van de mano de otras cosas”. Según relata, muchas familias tenían problemas de conectividad, padres de estudiantes perdieron sus trabajos, y el colegio debió ayudar a suplir necesidades comunitarias.

Sobre todas las complicaciones, la cuarentena ha descarrilado el tránsito de la adolescencia corriente y como la conocemos. El proceso educacional se hizo más complejo por factores de contexto. La psicóloga del liceo relata que “hablando con los estudiantes, muchos me decían que cuando estaban en clases virtuales no entendían mucho. Porque resulta que, al estar en casa, y si esos padres están trabajando, no tienen nadie que pueda apoyarlos con el aspecto presencial de las clases normales”.

La salud mental de los jóvenes ha tenido un golpe significativo. “Tenemos adolescentes con crisis de angustia, crisis de pánico, problemas de autoestima y muchos miedos”, explica Carolina “Hubo un retroceso en los procesos de maduración, sus etapas escolares y personales.”

Con la motivación de unificar a la comunidad en estos tiempos de adversidad, surgió la idea de crear un documental. “Queríamos saber cómo estaban los estudiantes, saber cómo estaban los apoderados, cómo vivieron la pandemia”, detalla la Encargada. “Queríamos que sintieran de verdad que el Liceo estaba para ellos. Si había algún problema, podían contar con nosotros”.

El equipo psicosocial, compuesto junto a la trabajadora social María José Araya y la psicóloga Constanza Sandoval, comenzó a visitar a algunas familias de estudiantes del colegio, para conversar sobre sus situaciones y contextos presentes. De este modo, la comunidad ha podido compartir reflexiones en torno a sus vivencias, con miras a fortalecer el vínculo comunitario, buscar soluciones a las problemáticas y crear una plataforma de apoyo tanto a alumnos como apoderados.

            “Mi nuevo mundo”, el documental resultante, consta de cuatro capítulos, y Carolina comenzó a difundirlo a través de las redes sociales, para conectar con las familias cercanas al colegio. Fue entonces que logró contactar con el Ministerio de Educación, quienes llegaron a compartir el material audiovisual por Twitter.

            Paralelo a la realización del documental, el equipo psicosocial desarrolló su plan socioemocional a través de clases virtuales, trabajando ejes temáticos como emociones, resolución de conflictos, bienestar y autocuidado, convivencia digital, entre otros. A través de esta producción visual, la comunidad del Liceo Tomás Lago empezó a botar la brecha del distanciamiento y la desconexión, poniendo en común sus experiencias y buscando la unidad.

 

 

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