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Escuela La Higuera Covid-19 Escuelas

¿Qué ocurrió en los establecimientos educacionales cuando la falta de conectividad era un problema presente? En Kuwala examinamos el proceso de una escuela en la localidad de Santa María, aprovechando cada instancia posible para mantener el contacto con sus estudiantes.

 

La Escuela La Higuera es una de las instituciones con mayor trayectoria y longevidad en la localidad de Santa María. Fundada en 1921, la escuela acaba de celebrar su centenario, manteniendo el compromiso de crear igualdad y oportunidades en una comunidad que carece de los privilegios de la educación tecnológica en las urbes de Chile.

De acuerdo con Liliana Díaz, directora del establecimiento, uno de los orgullos de La Higuera es su sello multicultural, con implementación de la asignatura de lengua y cosmovisión indígena. “El establecimiento tiene un 20% de estudiantes con ascendencia mapuche”, resalta al respecto. “Nosotros estamos preparados para la interculturalidad, considerando que además han llegado múltiples jóvenes extranjeros a la comuna. La riqueza que nos dan las diferencias culturales es fundamental”.

Tal como el resto de los recintos educacionales de Chile, este colegio también se vio enfrentado con las adversidades de la pandemia del coronavirus. “Tuvimos que empezar a prepararnos en el camino”, cuenta, sin embargo, “considerando el contexto de la localidad donde vivimos y educamos”. Los índices de vulnerabilidad en los estudiantes de La Higuera son de los más altos en la provincia de San Felipe de Aconcagua, Región de Valparaíso. Sumado a esto, la institución debió ayudar a gestionar la conectividad en una comuna con precariedades en instalaciones de internet y analfabetismo digital.

En medio del complejo panorama, los alumnos del colegio experimentaron significantes incertidumbres en torno a su aprendizaje y a su salud mental. “Muchos de nuestros niños estaban muy aterrados con la pandemia. Tenían la sensación de que todos íbamos a morir”, lamenta la directora. “Varios niños necesitaron apoyo psicológico”.

¿Cómo se enfrenta el difícil panorama educacional de la pandemia en una localidad afectada por esta clase de problemas? Para los equipos de la Escuela La Higuera, la pandemia significó un tiempo de reinvención, donde la virtualidad tomó un rol protagónico. El establecimiento abrió sus puertas a las familias del estudiantado para realizar capacitaciones personalizadas en tecnología, siempre velando por el buen cumplir de los protocolos sanitarios.

Ante el reto de combatir las incertidumbres y fortalecer los vínculos comunitarios, la Escuela implementó una serie de acciones tanto tecnológicas como orgánicas para mantener el contacto vivo. Una de las más llamativas fue la creación de un buzón interactivo activado durante la entrega de canastas familiares. De este modo, estudiantes, profesores y funcionarios depositaban sus cartas para ponerse al día, enviar dibujos y compartir anécdotas.

La realización de eventos masivos en la escuela se dificultó durante la cuarentena, pero se aprovechó la oportunidad de trasladar dichas instancias al mundo virtual. Uno de ellos fue la Mateada, instancia que, como dice el nombre, reúne a la comunidad a compartir tomando mate. En esta ocasión, a través de videollamadas y compartiendo fotos, la Mateada se reencarnó en una edición virtual, manteniendo la tradición viva.

Según Liliana, la brecha de conectividad y aprendizaje digital aún persiste. Sin embargo, de cara al 2022, la Escuela La Higuera mantiene el compromiso más vivo que nunca, independiente de las circunstancias de la pandemia. “En cualquier momento pueden cambiar las cosas, pero tenemos más herramientas que antes”, rescata al respecto. “No hay que olvidar que la convivencia escolar sirve para la vida. Si tu das bien, recibes bien”.

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